Hay un personaje en mi vida cíclico. Aparece y desaparece según las circunstancias. Obviamente, no es el único que realiza esta danza de "ahora nos vemos todos los días, ahora no", pero, lo que más me llama la atención es que es mi verdadera antítesis. Creo que ambos nos miramos con la curiosidad de averiguar como sería nuestra vida si nos hiciéramos caso. Me hizo un resumen pasmoso sobre mi vida: "Desde luego, Nataly, eres la polla. Te pones a estudiar Arte y te cambias a Pedagogía y pienso "hará oposiciones pa´ser maestra" y vas y te montas una empresa. Si es que te pasas la vida haciendo lo que te gusta ¿cuándo vas a hacer algo práctico? tanta vocación, tanta vocación..." Es un currito nato, trabaja desde los 17 años, ya tiene piso/hipoteca y suele tener el coche que le gusta cada dos años. Mis otros amigos, trabajando tras una carrera universitaria, están más o menos en esa situación. Como dice mi amigo "es que ellos eligieron carrera de pasta" es decir, ciencias económicas.Mientras, otros de ciencias sociales, buscan su sitio laboral. Becas para algunos, trabajos muy duros para otros, temporales, inestables, inciertos... podemos conocer como funciona la sociedad, tener una cultura bastante amplia, entender como funciona nuestra mente y poder ayudar a los sectores más desfavorecidos... porque nos gusta.
Pero es cierto, nuestra vocación no casa con una vida resuelta. Se puede hablar de por qué abren carreras sin salidas, o por qué no se orienta mejor en el instituto (curioso, esa función es de pedagogos) o un mayor realismo a la hora de elegir, en mi caso. Universitarios que hacen cursos de FP para lograr salidas laborales, una mayor unidad de las carreras y prestigio de las FPO (curioso de nuevo, eso también lo estudié en la carrera) cienes y cienes de mesas redondas podríamos hacer al respecto. Pero mientras ¿aparto la vocación para hacer algo práctico?
(Imagen de Javi Alonso)
